29.9.11

'Incluso' necesita de vos, sumate [?]


Desgrabar audios es una de las cosas que más se parecen al infierno. Pero si uno cree que está haciéndolo para templar el espíritu y se entrega a la tarea con fervor, antes de que las neuronas mueran una a una y de que los dedos se acalambren, puede descubrir cómo algunos hablantes repiten sistemáticamente ciertos errores de concepto. No es una gran descubrimiento para la humanidad, es cierto, no es una vacuna contra el cáncer ni un combustible ecológico, pero es lo que hay. Esta vez, vamos a ver el uso erróneo de 'incluso' e 'inclusive', que, ya te voy avisando, no son lo mismo.
 
Incluso es un adverbio que significa 'con inclusión, inclusivamente'. Cuando funciona como preposición, puede significar 'hasta' o 'aun'. Por ejemplo:

Todos compraron regalos, incluso Ernesto, que es un miserable.

Le gustaban los cachorros de todos los animales, incluso los de los seres humanos.  

Inclusive también es un adverbio. Significa 'incluyendo el último objeto nombrado'. O sea, para usar 'inclusive' debe haber necesariamente varios elementos referidos. Por ejemplo:

El maniático compró todos los números de la rifa comprendidos entre el 23 y el 56, inclusive.

Hasta acá, todo muy lindo. Parece que todos sabemos todo. Sin embargo, si esto fuera así, la gente no repetiría incansablemente frases como:

*Inclusive, el miserable de Ernesto compró un regalo.
*Todos deben recibir un castigo, inclusive el chiquito ese con cara de bobo.

Claramente, en ambos casos se está utilizando 'inclusive' en lugar de 'incluso'. Con qué necesidad, decime, si para eso tenemos dos palabras diferentes que significan diferentes cosas. No dejemos que el inclusive mal usado se imponga en nuestras vidas. Démosle su lugar al incluso, que para eso está.
De nada.

26.9.11

Rebeldía extrema



Fa [?] debe creer que la ortografía es una religión. Y bueno. Cosas que se encuentran en las puertas del baño de damas (obvio, no van a pensar que me estoy metiendo en los baños de los caballeros a sacar fotos... que no, te digo que no) de la Biblioteca Argentina Doctor Juan Álvarez (Rosario). Sí, en la biblioteca. Oh, la paradoja.

(Por si algún caído del catre [?] no percibe el problema, en esta inscripción debería decir: "Religión es sumisión". De nada.)

16.9.11

Ortografía Creativa


Como pueden ver en este cartel que fotografió el señor Marcelo Cafferata, la ortografía se está convirtiendo en un terreno fértil para la experimentación. ¡Tiemblen, poetas, que aquí han llegado estos animalitos maltipeadores de carteles a escupirles el asado de la experimentación con el lenguaje!
¿Para qué vamos a poner dos puntos (:) después de "estimado cliente" si igual se re entiende que lo que sigue se dirige a él? No, señor, que necesitamos la tinta para imprimir esas monedas que insertamos como imagen para hacernos los modernos (claro, pero después nos damos cuenta de que, quizás, no se entiende y debemos aclarar a mano, OJO).
Ni hablar de la B y de la V, total, es lo mismo. Nadie le da bola a la bilabialidad de la b ni a la dentoalveolaridad [?] de la v.  Acá, en el Río de la Plata, las pronunciamos igual. FATA (sic) que ahora nos pongamos en exquisitos con el temita de la fonética. Por favor, que hay cosas más importantes en la vida, como pedirle al estimado cliente que abone con cambio. Con cambio o con caramelos, ¿no? Porque en la aclaración manuscrita queda clarísimo (aunque, OJO, le falta una coma, pero la coma tampoco es necesaria, eh) que si no puedo abonar con cambio, puedo abonar con caramelos. Es probable que también podamos abonar con otras cosas: botones, tornillos o legumbres, por ejemplo, para seguirles la corriente de la creatividad. De todos modos, yo no lo recomiendo, porque esta gente necesita urgentemente comprar un diccionario y no creo que puedan hacerlo si todos les pagamos con caramelos o con garbanzos. Seamos solidarios, che.
Así que, ya saben, a FATA de educación y de inquietudes ortográficas, buenos son los clientes que además de abonar con cambio o con caramelos, le hagan el inmenso favor a esta gente de arrancarle ese cartel lacerador de ojos y de hacérselo tragar de un bocado. La letra, con sangre, entra. Dicen.

12.9.11

Punto y coma: el que no lo leyó, se embroma [?]

Según la Ortografía de la RAE, el punto y coma (;) "indica una pausa superior a la marcada por la coma e inferior a la señalada por el punto". Signo indeciso como pocos, no suele gozar de mucha popularidad, supongo, porque nadie sabe muy bien cómo ni para qué debería usarlo. Al fin y al cabo, poner una coma o un punto en su lugar da más o menos lo mismo, parece. Si ni el mismo signo se pone de acuerdo consigo mismo, ¿qué se espera de nosotros? Bueno, no sé qué se espera, ni quiero saberlo. Pero como soy una ferviente alentadora de causas perdidas y me encanta usar el punto y coma, a continuación, veremos cuándo debería usarse y, después, cada uno se hace cargo de lo que le toca [?].
Usamos, entonces, punto y coma para:

1. Separar elementos de una enumeración cuando se trata de expresiones complejas que incluyen comas. Por ejemplo:
Su rostro se había convertido en un festival cromático de bajo presupuesto: los labios eran rojo oscuro; los párpados, celeste furioso; las mejillas, coloradas como un tomate; las pestañas, depósitos de toneladas de rímel azul.  

2. Separar proposiciones yuxtapuestas, sobre todo cuando en ellas se ha empleado la coma. Por ejemplo:
Ernesto, completamente desubicado como siempre, danzaba al son de la música que creía oír; sus vecinos lo miraban como diciendo: "Y ahora qué bicho le picó a este estúpido".

3. Indicar una pausa delante de conjunciones o locuciones como: pero, mas, aunque, sin embargo, por lo tanto, etc., cuando los períodos son de cierta longitud y encabezan la proposición a la que afectan (ponele). Por ejemplo:
Ernesto notó que estaba siendo objeto de miradas extrañas y de sonrisas pícaras; sin embargo, ni por un momento pensó en dejar de danzar porque se sentía poseído por el espíritu de Julio Bocca.

De estos tres usos, el más inútil, desde mi punto de vista, es el último, simplemente, porque no soy muy amiga [?] de la combinación innecesaria de signo de puntuación + conjunción. Pero cada uno hace lo que le parece. Recordemos que, en el fondo, la puntuación es un sentimiento.
No se pierdan la próxima entrega, en la que vamos a revisar cómo se usan los dos puntos; cosa que, imagino, es un tema que los desvela [?].

9.9.11

La revancha de los lectores



El post anterior ha generado mucho debate extrablog, aunque este hecho no se refleje en la ingratitud [?] de los lectores que no han comentado nada. Observemos la siguiente manifestación de una de nuestras lectoras: 



Qué quieren que les diga. En un punto, no puedo dejar de pensar que también tiene razón. Como sospeché en el post anterior, esta es una cuestión que supera el ámbito ortográfico gramatical. Tiene que ver, más bien, con una cuestión de ejercicio de la tolerancia.Yo también conozco gente que pone los puntos normales sobre las íes y, en cuanto te descuidás un poco, tenés que andar arrancándote los puñales que te clavaron en la espalda. Así que, espíritus libres de la grafía, hagan lo suyo mientras sea comprensible. El lenguaje es, en definitiva, una negociación cuyas reglas propias establecen los que participan en el intercambio. 
El día que Word nos ofrezca poner circulitos o corazones en lugar de puntos sobre las íes, no sé, volvemos a charlarlo.

8.9.11

Los puntos sobre las íes

Los puntos sobre las íes deben ser pequeños puntos (del tamaño del mismo punto que se pone para indicar el final de una oración) que se ubican, justamente, sobre la vocal en cuestión. Si se ubica más abajo o más arriba, o más a la derecha o más a la izquierda, ya no es problema mío sino de la grafología o de los problemitas de autoestima y otras yerbas que tenga cada uno.
Ahora bien, lo que es inadmisible si ya pasaste la frontera de los doce años es que, en lugar de punto, dibujes un círculo desubicado sobre la i o, en su defecto, un corazoncito, ponele. No da. En serio. No da ni como efecto decorativo, salvo que lo hagas en una sola palabra en un cartel en el que escribas, por ejemplo, el nombre de tu hijo/a. Y habría que pensarlo incluso en ese caso.
Probablemente, este tampoco sea un asunto 100% ortográfico. Probablemente, este problemita también deba ser resuelto con un profesional de la psicología. Pero me han hecho la consulta y no podía dejar de mencionarlo, porque parece que es un mal que se extiende en nuestra patria a lo loco. Así que, ya sabés: si tenés más de doce años, hacenos el inmenso favor de ponerle el punto a las íes como un adulto. Si tenés ganas de hacer pavadas, dedicate a emborracharte en fiestas o algo así, pero con la ortografía no se juega [?].

6.9.11

Destellos de esperanza

La Patria Gramatical no tiene fronteras, por suerte, y nuestra corresponsal en Luxemburgo nos recuerda una vez más que esto es así. Después de haber pasado muchísimas horas navegando por sitios que más que sitios Web parecen actos terroristas que tienen por único objeto destruir a la pobre Ortografía, parece que los señores de Google están también haciendo patria y ahora:

"Google valorará si hay faltas de ortografía o errores estilísticos y si los temas están impulsados por el interés de los lectores o se hace para adivinar con qué se podría lograr una buena clasificación en los motores de búsqueda".

Crucemos los dedos y tengamos esperanzas. Es posible que esto no evite que cualquier monito con un teclado a mano crea que puede producir contenido, pero quizás no tengamos que verlo tan a menudo y eso ya es bastante, ponele [?].

Si quieren dejar sus denuncias, así le hacemos las cosas más fáciles a Google, tengan a bien consignarlas en los comentarios. Desde ya, muchas gracias. 


2.9.11

Si lo absorbés, te absuelvo [?]

Basta. Se acabó el libertinaje ortográfico, señores. He regresado, enarbolando la bandera de esta patria que flamea contra el viento, más enardecida que nunca. Está bien, exagero. Pero he regresado, que es lo importante [?]. Para evitar que un shock de erudición nos fatigue, vamos a retomar la cosa [?] con una cuestión pequeña y sencilla pero no por eso menos importante.
Parece que a alguna gente le causa un problema fenomenal el uso de la B o de la V en los verbos absorber y absolver, que se escriben como obviamente pueden ver. No hay muchas más explicaciones que dar. La gramática, en un punto, es tirana y no admite cuestionamientos. No es una cuestión de pareceres: es así.
Entonces, con recordar, por ejemplo, que absorber se escribe con dos B es suficiente. La otra sale por defecto. Para hacer más fácil la tarea de la memoria, pueden recordar las siguientes frases:

Si no absorbés que absorber se escribe con dos b, una horda de duendes asesinos te arrancarán las falanges y harán los pilares de sus casitas con ellas.

No habrá manera de absolverte si no escribís absolver con V.

Antes de retirarme, quisiera agradecer a los lectores que me enviaron mails que me incentivaron a retomar el blog. Los demás, ingratos, igual pueden enviar sus consultas. Vamos que seguimos.
De nada.