26.4.11

Qué porquería es el diptongo

Un diptongo es la unión de dos vocales en el seno de una misma sílaba. Pero ojo al piojo, que no se trata de cualquier vocal -sobre todo, si consideramos que, en español, ciertas vocales tienen la capacidad de constituir por sí mismas una sílaba-. Para que haya diptongo, la unión debe darse entre: una vocal abierta y una cerrada; una cerrada y otra abierta o dos cerradas. Les voy a hacer el inmenso favor de recordarles cuáles son las vocales abiertas y cuáles, las cerradas: A, E, O son abiertas (o fuertes); I, U son cerradas (o débiles). Los diptongos en español, entonces, son los siguientes:

Abierta + cerrada = ai, au; ei, eu; oi, ou
Cerrada + abierta = ia, ua; ie, ue; io, uo
Cerrada + cerrada = iu; ui

Ejemplos:

Baila ausente Eulogia, creyéndose una deidad, mientras Zoilo prepara todo para rajar en bou.
Por algunos, fue considerada una aliada cuando alabó las propiedades del hielo; otros, en cambio, pensaron que era un androide y que sólo servía para residuo.
La ciudad toda se llenó de druidas, que emitían juicios sin prestar atención a los ruidos.

¿Por qué es importante saber esto? Porque de la cantidad de sílabas de una palabra y del lugar en el que recae el acento en ella, dependerá si la palabra en cuestión lleva o no tilde, como hemos visto por aquí.
Ahora bien, ¿qué sucede cuando la tilde recae sobre una vocal cerrada? ¿Eh? Vamos a pensar que la tilde es portadora de superpoderes [?]. Cuando cae en una vocal cerrada o débil, la robustece [?] y la convierte en una vocal abierta. En estos casos, la tilde señala la existencia de un hiato, es decir, de una separación entre las vocales que, según las reglas, deberían permanecer unidas. Otra vez, ¿por qué es importante saber esto? Porque hay ciertas palabras que se tildan por una necesidad fonética y, por ello, desafían las reglas de acentuación básicas que hemos visto. Por ejemplo:

Un día, una de mis tías se había ofendido con los vecinos porque, según ella, la perseguían.

A primera vista, palabras como 'día' y 'tía' son monosílabos porque hemos visto recién que la combinación vocal abierta + vocal cerrada forma diptongo. La tilde allí está puesta para darle a la 'i' la fuerza que necesita para sonar en forma diferenciada de la 'a'. El hiato convierte a estas palabras en bísilabas: dí-a / tí-a. De acuerdo con las reglas de tildación, ¿llevarían tilde? NO, porque se han convertido en palabras graves que terminan en vocal. Vemos, entonces, que aquí tenemos un uso de la tilde que transgrede las reglas básicas porque responde a otra necesidad (fonética, en este caso). Esto es lo que sucede asimismo con 'había' y con 'perseguían'.
Cuando la tilde recae, entonces, sobre la vocal cerrada o débil, la fortalece y la tildación de esa palabra ya no se explica por las reglas básicas. Cuando recae, en cambio, en la vocal abierta, no pasa nada, pero hay que ponerla igual. Siempre hay que ponerla, ¿ok? Veamos:

Los vecinos argumentaban que la mugre de una de mi tías les daba náuseas, así que no la perseguían sino, más bien, se alejaban de ella tan pronto como podían.

Cualquier cosita, me avisan. Desde ya, muchos 'de nadas'.

8.4.11

Poniendo los puntos

Rara vez el punto (.) es un signo ortográfico al que le dedicamos algún tipo de reflexión. Quizás, porque tendemos a presuponer que todos los que mínimamente saben escribir, saben usarlo. En nuestro imaginario, el punto es tan básico como las letras. Sin embargo, en mis épocas de docente, me veía obligada a presentar el punto, dado que los niños [?] tienden a no usarlo en absoluto.
La RAE sostiene que el punto (.) se utiliza para señalar la pausa que se produce al final de un enunciado. ¿Hay definición de uso más vaga? Sí, debe haber, pero eso no invalida la vaguedad de esta. ¿Quién decide dónde termina un enunciado? El que escribe, el enunciador. El uso del punto, así definido, parece ser un sentimiento. ¿Cómo utilizarlo correctamente, entonces?
No hay una receta, claro está. Simplemente, hay criterios que podemos tener en cuenta, como el cambio de sujeto de una frase o el cambio de tema, ya que ese tipo de cuestiones estarían señalando el final de un enunciado. Veamos el siguiente texto en crudo:

le dije que si no se callaba le iba a arrancar la lengua con una pinza y la iba a poner a secar al sol me miró con cara de no entender y se puso pálido afuera el sol brillaba con tanto ímpetu que seguramente sintió el escozor imaginario de la lengua en su boca

Ahora, pongamos los puntos ( y otros signos que ya hemos visto):

Le dije que si no se callaba, le iba a arrancar la lengua con una pinza y la iba a poner a secar al sol. Me miró con cara de no entender y se puso pálido. Afuera, el sol brillaba con tanto ímpetu que, seguramente, sintió el escozor imaginario de la lengua en su boca.

¿Qué criterios hemos utilizado? Básicamente uno: el del cambio de sujeto. En la primera oración, el sujeto es el enunciador. En la segunda, el individuo al que se le estaba hablando. En la tercera, el sol. Notemos que, después del punto, la oración siguiente empieza con mayúscula. Recordemos que el punto es la pausa más fuerte (en comparación con la coma o con el punto y coma) que podemos señalar. No podemos dar una lista de usos del punto, pero sí podemos saber dónde NO se utiliza. Me atrevería a afirmar que si combinamos algunos criterios de uso con las reglas de 'no uso', lograremos poner los puntos de manera digna.
No se usa punto:
1. Después de los signos de exclamación o de interrogación, ya que estos cumplen la misma función que el punto. Por ejemplo: ¿Qué te pusiste, Palmira? Parecés un florero berreta. / ¡No tenés perdón de Buddha! Hacete el favor de callarte.
2. En el caso de los títulos de libros, revistas, películas, etc., que aparecen en forma aislada. Por ejemplo:
La patria gramatical
La insoportable levedad del ser
El show de Barney

La yapa: Se utiliza punto después de las abreviaturas (mirá, ahí tenés como ejemplo el uso del etcétera). Como puede verse, ese punto no funciona como final de enunciado (sino para marcar que se ha abreviado una palabra: acabo de decírtelo, prestá atención), así que la oración sigue como si allí no hubiera ningún punto.

De nada.