31.1.11

Ojo, dónde usás el 'donde'

Siguiendo con uno de los temas del post anterior, veamos los siguientes ejemplos, así, sin anestesia:
1. Te voy a propinar un garrotazo donde deberían formarse tus pensamientos.
2. Fue en ese momento donde se dio cuenta de que necesitaba con desesperación un soplete.

Como todos deben haber notado [?], los dos ejemplos tienen la particularidad de incluir una proposición subordinada encabezada por el pronombre relativo 'donde'. Gracias a los pérfidos profanadores del idioma que nos rodean por doquier, en los últimos años, hemos sido testigos involuntarios de un fenómeno horripilante: en lugar de utilizar los encabezadores que corresponden, la gente tiende a usar 'donde' para subordinar prácticamente cualquier cosa. ERROR.
Sólo se utiliza 'donde' cuando aquello a lo que el hablante se refiere es un lugar, ya sea concreto, ya sea figurado. Si el hablante [hola hablante] se refiere a una noción temporal, deberá subordinar su proposición con 'cuando'; si se refiere al modo en el que se lleva a cabo una acción, deberá hacerlo con 'como' y así. ¿Está claro?
Volvamos a los ejemplos:

Te voy a propinar un garrotazo [donde deberían formarse tus pensamientos].

Aquí, la proposición subordinada funciona como circunstancial de lugar. ¿Dónde te voy a propinar un garrotazo? Donde deberían formarse tus pensamientos. Perfecto. Verificamos que se hace referencia a un lugar y que hemos utilizado correctamente el encabezador 'donde'. 10 felicitado con carita feliz [?].

*Fue en ese momento [donde se dio cuenta de que necesitaba con desesperación un soplete].

Aquí, la proposición subordinada NO está haciendo referencia a un lugar, sino al tiempo. Si nos preguntamos: ¿dónde se dio cuenta de que necesitaba con desesperación un soplete?, no obtendremos respuesta a partir del enunciado citado, porque no se está hablando de eso, sino de en qué momento el sujeto se dio cuenta de ello. La pregunta es, entonces: ¿cuándo se dio cuenta de blablabla? Si encabezás la pregunta con 'cuándo', estimado hablante, ¿por qué me subordinás con 'donde', eh? Nuestro ejemplo reformulado quedaría del siguiente modo:

Fue en ese momento cuando se dio cuenta de que necesitaba con desesperación un soplete.

No es tan complicado, es sentido común. Aunque vivamos en un mundo en el que no importa si sabés escribir o no, igual te podés llamar escritor y escribir "libros", no nos dejemos amedrentar. Algún día, cuando los nuevos vendedores de espejitos de colores perezcan entrampados en su propia ignorancia, el mundo será de todos aquellos que no confundamos las cuestiones más básicas de las circunstancias.

29.1.11

LPG responde [1]

En los comentarios de los post anteriores, dos lectoras preguntaron por el uso de la dupla: sino/ si no; una de ellas, además, quiere saber cuándo se usa 'dónde' y cuándo 'adónde'. De eso vamos a ocuparnos ahora mismo.

Sino / Si no

'Sino' es una conjunción adversativa que, a diferencia de 'pero', por ejemplo, se utiliza solamente en contextos negativos. En tanto las conjunciones sirven para unir elementos, en este caso, el primer elemento debe presentar una negación, implícita o explícita.

Ejemplo
: Ese sujeto no necesita explicaciones sino muchas patadas donde no le pega el sol.


'Si no', en cambio, no está funcionando como elemento de unión entre cláusulas, sino que estaría encabezando una oración condicional (hecho dado por el 'si') en la que se está negando el verbo.

Ejemplo
: Si no escuchás lo que te digo, te voy a extirpar los tímpanos con una pinza de depilar.

Entonces, 'sino' se utiliza con el valor de 'pero', sólo en construcciones en las que previamente se haya negado algo. 'Si no', en cambio, son dos palabras que podrían encabezar una oración condicional (si + (no + verbo)...].

Dónde/ Adónde

'Dónde' es un adverbio exclamativo-interrogativo (o lo que conocíamos como pronombre interrogativo) que significa 'en qué lugar'. Puede utilizarse con la preposición 'en'.

Ejemplos: ¿Dónde venden antorchas justicieras? / ¿En dónde compraste esa camisa horrible?

'Adónde' también constituye un adverbio exclamativo-interrogativo (formado por la preposición 'a' + el adverbio 'donde') que se utiliza con verbos de movimiento o con verbos que impliquen dirección o destino. Significa, en este sentido, 'a qué lugar'.

Ejemplos: ¿Adónde creés que vas así vestido? / ¿Adónde te dirigís tan apurado?

Se ruega no utilizar 'adónde' con otras preposiciones que indiquen dirección o destino (hacia, hasta). Por ejemplo: *¿Hacia adónde creés que vas? NO lo hagan, por el amor de Buddha. O usan 'hacia' o usan 'adónde'.

Entonces, 'dónde' (y su variante sin tilde, que es la que se usa como pronombre relativo) se utiliza con el sentido de: 'en qué lugar'. 'Adónde' (y su variante sin tilde), con el sentido de: 'a qué lugar'. Si no quieren tener problemas, usen siempre 'dónde' y, cuando les haga falta, le agregan la preposición 'a' separada. No puede fallar, decía Tu Sam.

27.1.11

Los problemitas de la copulación

Es probable que muchos de ustedes hayan visto este cartel en algún transporte público. En rigor, en términos gramaticales, no parecería haber allí ningún problema. Sin embargo, una lectura atenta al contexto en el que ese cartel se encuentra descubrirá una ambigüedad imperdonable, causada por el uso del nexo copulativo 'y'.
El nexo copulativo 'y', como su nombre lo indica, se utiliza para unir dos elementos, que pueden ser: dos sustantivos, dos verbos, dos adjetivos, dos adverbios o dos suboraciones, como en este caso. La idea básica de este nexo es la suma: en el enunciado de la foto, se prohiben, entonces, dos acciones: la de asomarse y la de sacar los brazos por las ventanillas.
Ahora bien, el problemita viene a la hora de la interpretación, ya que, en pos de la economía de recursos, el enunciado deja el campo abierto a la ambigüedad. Si un usuario de la lengua tomara esa orden literalmente, podría sacar su cabeza a través de la ventanilla abierta o sacar uno de sus brazos hacia el exterior sin que pueda ser amonestado por ello, porque lo que está prohibido desde el cartel es: asomarse + sacar los brazos. La clave aquí es el uso del nexo disyuntivo 'o', que plantea una elección excluyente entre los elementos enlazados.
Entonces, para evitar cualquier tipo de ambigüedad (muchachos, es un cartel en un colectivo: no tiene que ser literatura, eh), el cartel debería decir: 'Prohibido asomarse y/o sacar los brazos por las ventanillas'. Tan simple que es una pena que no hayan tenido en cuenta que siempre hay un usuario de transporte dispuesto a hacer cualquier ridiculez con tal de irritar al conductor.
Este blog no se hace responsable en el caso de que una horda de discutidores pierdan sus brazos por hacerse los literales. Nunca es del todo bueno ser literal, recuérdenlo.

En el próximo post, nos ocuparemos de las consultas de los lectores. De nada.

24.1.11

Rapiditos [1]

No es tan complicado. Prever y rever son dos verbos(*) que se han formado a partir de una misma base o raíz ['ver'] y un prefijo ['pre' y 're' respectivamente] que modifica ligeramente su significado. Esos prefijos NO modifican la estructura de la base. Esto quiere decir que la 'e' que muchos le agregan al compuesto [*preveer y *reveer] no tiene nada -pero nada- que hacer allí.
Prever es 'ver antes' y rever, 'volver a ver'. Las formas *preveer y *reveer, entonces, no significan nada.
Por favor, que alguien le avise esto a todos los energúmenos que articulan esas formas inventadas por televisión, así dejan de dar pena. Gracias.

21.1.11

Si *escribiría bien, no estaría acá

Joven hispanohablante, si el título de este post no te generó ninguna incomodidad cerebral, es imprescindible que leas ya mismo la explicación que pretendo dar. Si, en cambio, percibiste que ahí había un problemita pero no sabés bien por qué, quedate, que ahora te vas a enterar.
La frase que titula este post es una aberración gramatical hecha y derecha. Como se trata de una forma de condicional cada vez más utilizada entre nosotros [?], me veo en la obligación moral de explicarles brevemente cómo debería ser para que dejen de decirla, porque a algunos nos sangran los tímpanos cada vez que la escuchamos.
Esas frases encabezadas por 'si' constituyen lo que llamamos ‘períodos condicionales’. El hablante parte del contenido de A, que presenta como información fehaciente, para llegar a la conclusión que se muestra en B. Por ejemplo:

"[A] [Si no te callás], [B] [te voy a arrancar la lengua con una pinza]"

Estas dos frases están unidas por una suerte de relación causa/consecuencia: el hecho de no callarse sería la causa del quedarse sin lengua. Como estas dos suboraciones están vinculadas, los tiempos verbales que utilicemos en ellas son interdependientes [o sea, estimado hablante, dependen unos de otros].
Hoy vamos a ver sólo dos de los períodos condicionales -que son tres-, para que no se fatiguen y empiecen a pedir permiso para ir al baño:
1. el Real:

Si vuelve a hablarme [A], voy a tener que empalarlo con una barreta incandescente. [B]/
Si liberó su instinto [A], seguro lo sopapeó [B].

Como vemos, en este período se utilizan los verbos del modo indicativo [presente/ pasado] porque el hablante hace referencia a hechos que considera perfectamente posibles en el mundo real, es decir, si se dan las condiciones expresadas en A, va a suceder lo que se expresa en B.

2. el Potencial:

Si tuviera coraje [A], le propinaría un puntapié en la ingle a un mimo [B].

Aquí la cosa cambia: el hablante ya no hace referencia a hechos que percibe como reales, sino más bien a situaciones hipotéticas. 'Si tuviera coraje' [léase: no lo tengo], 'le propinaría blablabla.'. La consecuencia no se percibe como posible, porque se carece de la condición necesaria para llevarla a cabo.
Mucha, pero mucha, gente tiende a decir: *"Si tendría coraje, le propinaría un puntapié en la ingle a un mimo". A esa gente le digo que, de acuerdo con el último manual de gramática de la RAE, esa forma sigue siendo incorrecta. Las situaciones hipotéticas se expresan en modo subjuntivo [tuviera] y sus consecuencias [que están en el plano imaginario puesto que no se perciben como reales] se expresan en condicional simple. El condicional simple, además de señalar una situación posterior a la pretérita [‘propinarle un puntapié’ se sucedería al hecho de tener coraje], lleva implícita la idea de que existen ciertas circunstancias que dificultan el cumplimiento de la acción [en este caso, la circunstancia que dificulta la acción es el hecho de no tener coraje].
¿Se entiende? Si la explicación resulta muy complicada, aprendete la frase que usamos como modelo y listo el pollo: sobre esa base, modificás el contenido como se te cante, pero jamás vuelvas a construirla con los dos verbos en condicional simple, porque voy hasta donde estés y te fajo hasta que me sangren las manitos.

Ya que estamos:
- El asterisco indica que la frase que aparece después de él es agramatical. Lo vamos a usar muchas veces, así que retengan esta información.
- Las partes de la oración que aquí hemos llamado A y B para simplificar, se llaman, en realidad, prótasis y apódosis respectivamente. De nada.